Hoy es el último día del 2022 y como toda nostálgica que soy, obvio quiero escribir…
Hago un resumen de mi año y ¡wow! Cuántas cosas han cambiado en mi vida, es increíble lo mucho que uno puede cambiar cuando toma decisiones y cuando trabaja en serio en cumplirse a uno mismo. Empecé enero 2022 con mucha tristeza, con una sensación de pérdida que dolió en el pecho como una quemadura de tercer grado, con ansiedad por tantas cosas por las que había luchado y no llegaban y con la mente a mil.
De una manera que parecía sobrenatural las cosas fueron tomando forma, conseguí esa anhelada promoción por la que llevaba años trabajando lo cual me permitió empezar a trabajar en mí como siempre lo había querido, inicié el gym y a mejorar mis hábitos alimenticios y hoy siento que ya esto es parte de mi vida y puedo dar fe de lo bien que me siento, no solo física sino también mentalmente. Incluí en mis rutinas hacer un poquito de turismo interno y me di cuenta lo mucho que me llena el alma desconectarme de la ciudad y esto vino acompañado de conocer personas maravillosas.
Por si fuera poco he tenido unos días de navidad demasiado maravillosos, donde he saboreado la compañía y archivado en mi mente cada segundo compartido con los míos, con la gente que amo y qué dicha tener esa oportunidad aunque sea corto el tiempo. He visto a mis abuelos mejorar su salud que empezó el año deteriorada y digo wow, ¡estos viejos son fuertes carajo!
Ya para terminar porque si sigo… escribo un libro mejor je je je, que fortuna tener un hijo con un corazón tan noble, tan educado y tan humano, que orgullo siento por ti mi adorado Hugo Daniel, mi fortuna más valiosa.
Claro que en mis adentros hay temas no resueltos, temas que sólo yo sé, temas que me quitan el sueño y temas que me duelen porque son más complejos de lo que parecen y duelen tanto en el alma que quema, porque creo que no dependen de mi y eso me vuelve impotente ante ellos, el futuro es incierto (esta frase me toca de una manera muy profunda) y yo sigo aquí librando mis batallas, pero con el alma rebosada de agradecimiento por esta vida, por todo lo bueno y la dicha de la salud. No merezco tanto, sólo lo recibo con humildad y gratitud.
Paola.-